viernes, 28 de marzo de 2014

Periodista Leonardo Kosichev recuerda y despide a Rolando Carrasco


Moscú, 28 de marzo,2014
Queridos compañeros y amigos de Rolando Carrasco:
Aquí en Moscú hemos recibido con gran dolor la información de la muerte de nuestro inolvidable 
Rolando. Fue talentoso periodista y escritor, incansable luchador con la pluma y micrófono. 
Recordamos su sencillez, su compañerismo, su amor a Rusia. Trabajó en Moscú como 
corresponsal de "El Siglo", órgano del Partido Comunista de Chile.



Fue detenido el mismo día del golpe de 11 deseptiembre de 1973 mientras se hallaba en su puesto de Director de la radio Luis Emilio Recabarren de la Central Única de Trabajadores. Pasó dos años de aprisionamiento en los campos de concentración, en Chacabuco entre otros. En su libro “Prigue: prisioneros de guerra» recuerda cómo los presos escuchaban a Radio Moscú mediante un receptor portátil, oculto debajo de una manta y en las tarimas más altas:

"Tres personas girábamos el dial buscando el mundo. Y lo captamos entre ruidos de estática y 
conmoción de nervios.
- ¡Escucha, Chile!.
La conocida voz de la locutora Katia. Moscú nos habla a nosotros. Nos describe el universo 
desconocido hasta entonces de la solidaridad, estallando por Chile y su causa. Por nosotros... 
Nosotros somos hombres y mujeres arrestados porque defendíamos el honor, la justicia y la 
grandeza de nuestra patria. Muchas gracias, Katia, un día te besaré en Moscú o en Santiago 
liberado. Hay un después. Por las caras de mis compañeros corren lágrimas. No puedo decirles 
nada. Yo también lloro."


Katia y el locutor Luis Cechini
El movimiento internacional de solidaridad lo arrancó a Rolando del campo de concentración 
de Chacabuco y el relató esta historia cuando se entrevistó por primera vez con Katia en Moscú. 
Cumplió la promesa que había dado encontrándose entre rejas: la besó. Luego, ellos trabajaron 
juntos durante muchos años en el programa "¡Escucha, Chile!"

Leonardo y Babken Serapionansk (Director
de la Redacción Latinoamericana de Radio Moscú)

Rolando dió un gran aporte al programa de Radio Moscú “Escucha Chile!” En aquella época en Moscú editaron su libro “Prigue: prisioneros de guerra», denuncia de los crímenes de la junta y brillante testimonio de dignidad de prisioneros. Por sus méritos del periodista’antifascista fue condecorado con 
Medalla de Oro la Organización Internacional de Periodistas y Premio V.Vorovski de la Unión 
de Periodistas de la URSS.

Rolando Carrasco siempre estará con nosotros, en nuestra memoria y nuestros corazones.

Descanse en paz, nuestro querido hermano!

Por el encargo de amigos rusos de Rolando –



Leonardo Kosichev
Ex Director de la Redacción Latinoamericana 
Radio Moscú - La Voz de Rusia 

ROLANDO "Prigué" CARRASCO YA ESTÁ CON JOSÉ MIGUEL Y CON KATIA

Rosa Roja informó en FACE,  "Rolando Carrasco, un brillante periodista y escritor se ha ido hoy. Su estatura de luchador era gigante y su sencillez, admirable. A lo mejor allá adonde se fue se encuentra con los queridos viejos, el mío entre ellos, y continúan con una conversación Descanse en paz, compañero Rolando.
Quería decir que tal vez Rolando y los viejos queridos continúen conversaciones interrumpidas abruptamente por la muerte."
Y así es, Katia Olevskaya, José Miguel Varas, Babken Serapionianks, Guenady Spersky, Pancho Rodriguez, Rómulo Fuentes, René Largo Farías, Ligeia Balladares reciben hoy a Don Rolando, periodista que describió la vida de los Prisioneros de Guerra en los campos de concentración que en Chile, en 1973 donde los pinochetistas, iban a extirpar al cáncer marxista. 


Nacido en 1929 en Santiago, 1973 lo encontró al frente de Radio Luis Emilio Recabarren, la emisora de la Central Única de Trabajadores, donde fue detenido y vejado con una brutalidad inusitada, a chuleta limpia, como decía en su libro, que narra como se vivió, padeció y murió en esas universidades del terror.
Don Rolando, con su temprana cabellera blanca vivió en Checoeslovaquia, hasta que llegó a trabajar a Moscú en Escucha Chile y Radio Magallanes, donde conoció a Olga su compañera soviética.

Cada vez son menos los periodistas de aquellos legendarios programas de radio, recuerda uno de los
sobrevivientes, Eduardo Labarca, que lo evoca como una persona tranquila, muy suave. Gastón Vargas por su parte añade que también resiste una grave enfermedad Carlos Cadiz, otro que trabajó en ECH.
Lautaro Aguirre otro de los veteranos, añade que otros de los colegas de la radio que están con nosotros son Guillermo Ravest, Alfonso Carrasco, Leonardo Cáceres y Mario Gomez López, además del locutores Arturo Vergara, José Secall, Luis Maira, además de Iris Largo, que cada mañana estaba en el edificio de Novokusniestakaya para escribir su boletín de noticias.

Gastón Vargas recuerda que don Rolo no pudo ir por razones de salud, a un homenaje que se hizo en la Universidad ARCIS al programa ECH.
Lautaro agrega que no hay que olvidar a los lolos y lolas de la UDN, de la Patricio Lumumba, que hicieron su aporte en Magallanes Juvenil y que regresaron a Chile, y que conocieron a Carrasco. 
También está María Victoria Corvalán, que escribió el libro ESCUCHA CHILE, donde los periodistas de ese espacio, contaron su experiencia en aquel legendario trabajo.
Escribimos a Leonardo Kosishev, para que cuente allá en Moscú, la partida de Rolando, muy querido por las dievushkas y tovarishi.
Hoy todos los sobrevivientes decimos
¡COMPAÑERO ROLANDO CARRASCO, PRESENTE
AHORA Y SIEMPRE!

jueves, 31 de octubre de 2013

Familia Corvalán Castillo rinde homenaje a Igor Rybalkin

Estamos profundamente consternados con la partida de nuestro querido compañero y amigo del alma Igor Rybalkin.

Nuestra familia encabezada por Lily Castillo y Luis Corvalán siempre hemos contado con otra familia: la familia internacionalista integrada por hombres y mujeres que son  afectos históricos y de gran calidad humana y consecuencia.  Una de esas personal valiosas y queridas que agradecemos haber conocido y ser parte de nuestras vidas es Igor Rybalkin a quien  gustosos le esperábamos cuando venía a Chile en las delegaciones de PCUS, cuando venía a Santiago en los días de la Unidad Popular y luego en el exilio, en Moscú.  Igor entonces  miembro de la Sección Latinoamérica del Departamento Internacional del Partido Comunista de la Unión Soviética levantó  la bandera de solidaridad con  nuestro pueblo y, especialmente por la libertad de Corvalán y todos  prisioneros políticos de la dictadura fascista chilena.
Como recordamos los 8 de marzo cuando junto al querido compañero Miguel Kudashkin y luego con Ud. Alejandro llegaban con hermosas flores y chocolates para nuestra madre al nuestro hogar moscovita en Biiezbozhnii piriulok! 

El compañero Igor  participó en lo que Luis Corvalán menciona en su libro "Lo vivido y lo Peleado" como el "cambalache", luego estuvo en los días de reencuentro en Minsk, en la llegada a Moscú  en diciembre  de 1976 y en la preparación del ingreso clandestino de Luis Corvalán a Chile el año 1982.

Igor querido eres parte de la historia de nuestro pueblos, de la historia del PC  chileno y humildemente en la historia en nuestra familia!!!

Personalmente tengo la satisfacción  de haber compartido con ustedes esa cena junto a Igor y esa interesante conversación en las oficinas de Alejandro!  Ese día el expresó que viajaría a Chile y todos le dijimos lo duro que era ese viaje, pero  igual llegó a Santiago!  
Y con todo nuestro corazón, cariño y admiración le esperamos a almorzamos en la larga mesa de la casa de nuestros padres.  Igor y Lily emocionados se expresaron el cariño y el reconocimiento mutuo de esa historia de luchas y solidaridad que no se olvida porque con el pasado se hace el presente y con ambos el futuro.

Con sus pasitos cortos recorriendo la casa de mis padres hoy  e recordamos emocionadas, 
Igor Rybalkin es parte de la historia  del pueblo de Chile y de la lucha de los países de América Latina en busca de  un mundo mejor, justo  y sin explotación!!!

Queridos amigos, compañeros y familia
reciban nuestro abrazo y les acompañamos en la mesa junto al "Tamadá" para brindar por todo lo que entregó Igor, por su amabilidad, cariño, su sonrisa pícara y sinceridad. Na Zadarovie!!!!

Lily Castillo de Corvalán
Lily Corvalán Castillo (Pilita)
Viviana Corvalán Castillo
María Victoria Corvalan Castillo

domingo, 22 de julio de 2012

LUIS CORVALAN, COMBATIENTE EJEMPLAR

Por Miguel Lawner
LUIS CORVALAN, combatiente ejemplar. Después del fallecimiento en 1949 de Ricardo Fonseca, Secretario General del Partido Comunista de Chile, el Comité Central acordó publicar un libro en su memoria, responsabilidad asumida por Luis Corvalán, quién tituló la obra :“Ricardo Fonseca combatiente ejemplar”. Don Lucho nos dejó el 21 de Julio de 2010, por curiosa coincidencia el mismo día en que murió Ricardo Fonseca 61 años atrás. Hoy recordamos la pérdida de otro combatiente ejemplar. Corvalán entró a las filas del Partido en 1931, con quince años de edad y ya involucrado en las luchas sociales que acabaron con la dictadura de Carlos Ibáñez. Es el mismo año de su ingreso a la Escuela Normal de Chillán, después de una infancia muy dura, transcurrida en un hogar humilde, con una madre dedicada a la costura día y noche, a fin de llevar el pan a sus cinco hijos. Desde entonces, Corvalán no cesó de combatir hasta el último momento de sus días. Fueron 78 años entregados a la causa de una vida mejor para los pobres de esta tierra. Sufrió el rigor del sistema de dominación capitalista implacable en la defensa de sus privilegios: Arturo Alessandri Palma lo exoneró del magisterio. Gabriel González Videla ordenó su detención y tortura antes de relegarlo a Pitrufquen. Carlos Ibáñez del Campo, lo envió al campo de concentración reabierto en Piragua, y Pinochet lo confinó a la Isla Dawson y a otros campos de reclusión. Expulsado de Chile en 1976, permaneció en el exilio durante siete años, retornando el año 1983, viéndose forzado a vivir en la clandestinidad hasta la recuperación de la democracia siete años más tarde. Su paso por la vida no fue ciertamente un remanso de aguas quietas, pero las persecuciones no le generaron rencores o amarguras. Por el contrario, fue reconocido como un hombre sencillo, humilde, amable y tenaz en defensa de los intereses populares, granjeándose el respeto de sus camaradas y también de muchos de sus adversarios políticos. Al fallecimiento de Galo González, en 1958, don Lucho fue elegido Secretario General del Partido Comunista, que recién había recuperado su legalidad. Recibió una organización diezmada a raíz de la feroz persecución sufrida durante el mandato de González Videla. En los quince años que mediaron desde entonces, el Partido Comunista creció hasta convertirse en la mayor fuerza política de Chile, contando a la fecha del golpe militar con unos 200.000 militantes además de otros 90.000 afiliados a las Juventudes Comunistas.
Bajo la conducción de Corvalán, el PC se esforzó por unificar a la Izquierda chilena en torno a un programa claramente anti oligárquico y anti imperialista. Con la organización del FRAP (Frente de Acción Popular), en 1956, se consolidó el entendimiento con el Partido Socialista y otros partidos de izquierda, estrechando la unidad política de la clase obrera. Grandes movilizaciones de masas tuvieron lugar en la década del 60. La creación de la CUT permitió elevar considerablemente la organización y la conciencia de los trabajadores. Miles de familias sin casa -migrantes del campo a la ciudadestablecidos en las riberas del río o del zanjón de la Aguada, se hicieron dueñas de un lugar apto donde vivir, gracias a la fuerza alcanzada por el Movimiento de pobladores. Movilizaciones estudiantiles sacudieron las anacrónicas aulas universitarias a lo largo de todo el país imponiendo profundos cambios en la enseñanza. A partir del X Congreso del PC efectuado en 1956, el Partido señaló públicamente la perspectiva de conquistar el poder por una vía pacífica, aspiración considerada por muchos en un comienzo como inalcanzable. Pero este objetivo correspondía a un correcto análisis de la situación económica y social de Chile, y el Partido Comunista fue profundizando en una línea política innovadora, impregnando al movimiento popular con esta legítima expectativa. “El Informe al XII Congreso celebrado en Marzo de 1962 tuvo como título: “Hacia la conquista de un gobierno popular”, en tanto que en 1965 se realizó el XIII Congreso bajo el lema: “La clase obrera, centro de la unidad y motor de los cambios revolucionarios”, y en Noviembre de 1969, el XVI Congreso levantó con toda fuerza la consigna: “Unidad Popular para conquistar el poder”. (1) La victoria de Salvador Allende en 1970, fue la culminación de un proceso revolucionario singular, confirmando la factibilidad de las tesis elaboradas a lo largo de tantos años, contando a don Lucho como uno de sus impulsores fundamentales. Los mil días del gobierno de la Unidad Popular fueron otro desafío mayor, pleno de realizaciones llevando a cabo los cambios estructurales necesarios para poner los recursos nacionales a disposición de la mayoría de los chilenos. El Partido Comunista, con don Lucho a la cabeza, se distinguió por su apoyo al gobierno del presidente Allende.
Don Lucho fue detenido días después del golpe militar. Se le mantuvo aislado e incomunicado durante 50 días en la Escuela Militar hasta su envío a la Isla Dawson en Noviembre de 1973. Allí se incorporó al grupo de quienes habíamos sido confinados en la Isla con anterioridad. Recuerdo claramente que cuando llegó a la COMPINGIM, donde nos encontrábamos recluidos, yo estaba fuera del campo integrando el grupo encargado de plantar postes, faena que a esas alturas desarrollábamos a varios kilómetros de distancia. Al regresar por la tarde, nos sorprendió la noticia de su llegada junto con la de Anselmo Sule, Julio Stuardo, Pedro Felipe Ramírez y Camilo Salvo. Corrí a saludarlo y me lo encontré instalado en el Valdivia, ( 2 ) rodeado de compañeros con quienes intercambiaba informaciones respecto a nuestras familias o de los eventuales juicios anunciados contra los así llamados jerarcas del gobierno. Nuestra incomunicación daba paso a las peores conjeturas, pero lo (1. Santiago Moscú Santiago. Apuntes del exilio. Luis Corvalán . Ediciones Coirón. España. 1983. 2 COMPINGIM (Compañía de Ingenieros del Cuerpo de Infantería de la Marina), era la base militar instalada en la Isla. A raíz del golpe militar, se habilitó como lugar para alojar a los presos políticos detenidos en Punta Arenas, y también a los altos dirigentes de la UP trasladados desde Santiago, para quienes se dispuso de una barraca dividida en dos compartimentos. Nosotros bautizamos uno con cabida para 8 compañeros con el nombre de Sheraton; el otro, un espacio de 32 m2 destinado para 32 compañeros lo bautizamos como Tupahe. A raíz de una visita de la Cruz Roja Internacional, días antes del arribo de don Lucho, la comandancia del campo amplió las instalaciones con otra barraca a fin de disminuir nuestro hacinamiento. Así nació el Valdivia, replicando el nombre del renombrado hotel parejero de Santiago.) cierto es que don Lucho estaba tan ignorante como nosotros respecto a nuestras familias o nuestro futuro. Con todo lo vi tranquilo y al consultarle como había ido a parar al Valdivia, me señaló que los compañeros radicales, mayoritariamente agrupados en esa barraca, lo acogieron con gran afecto, insistiendo en instalarse junto a ellos. En Dawson, don Lucho fue objeto de particular hostilidad, según la guardia de turno, sin que jamás perdiera su dignidad. La verdad es que podemos estar orgullosos del comportamiento de todos nuestros dirigentes políticos, ya que actitud análoga de altivez mantuvieron Clodomiro Almeida, Edgardo Enríquez, Hugo Miranda, José Tohá o Daniel Vergara. Cuando Lucho llegó a Dawson, la Junta Militar publicitaba con gran bombo el proceso caratulado “Contra Luis Corvalán y otros”, en el cual se le solicitaba la pena de muerte. Un periodista de la revista brasileña VISAO fue autorizado a entrevistarlo respecto a ese proceso, encuentro realizado en el patio de nuestra barraca en presencia del comandante del campo. Lucho le expresó al periodista el honor que sentía él y el resto de nosotros por haber participado en el gobierno de Allende, razón por la cual no tenía nada que temer. Concluyó la entrevista con una frase que dio la vuelta al mundo: “Amo la vida pero no le temo a la muerte si he de morir por una causa justa.” Por cierto que el mentado proceso jamás tuvo lugar.
Para sobrevivir en la Isla, era indispensable hacer acopio de leña, combustible con el cual alimentábamos la estufa que nos libraba de morir congelados en la barraca. Diariamente salía una brigada de nosotros a recoger leña desde el bosque Murillo, situado en la proximidad de nuestro campo. Era necesario partir grandes troncos que yacían desparramados en el bosque, abatidos por los incendios forestales que extinguieron la riqueza forestal de la isla. Concluida la faena, los cargábamos al hombro hasta el patio de la barraca y allí los partíamos en trozos para ser introducidos en la estufa. Corvalán era puesto fijo en esta faena, ya que por su origen campesino era ducho para reconocer troncos que aseguraban una mejor combustión, y además por su destreza en el empleo del hacha. Mientras algunos de nosotros la descabezábamos rápidamente por el uso desmedido de la fuerza, don Lucho se lucía, practicando los cortes con gran precisión sin requerir un esfuerzo excesivo. Una noche me encontraba cumpliendo turno de imaginaria (3) mientras ya dormían todos mis compañeros, cuando divisé la luz de un cabo de vela alumbrando en una de las literas. Me acerqué a indagar lo que ocurría y encontré a don Lucho que permanecía despierto acostado en su cama, leyendo una carta. Ese día nos habían entregado correspondencia, y Corvalán recibió una misiva enviada por su hijo Luis Alberto que permanecía detenido en el campo de concentración de Chacabuco. La carta había recorrido el país de extremo a extremo llegando finalmente a su destinatario. Don Lucho la releía una y otra vez mientras una lluvia copiosa azotaba sin piedad las calaminas de nuestra techumbre. Intentaba escudriñar algún mensaje oculto que pudiera haber salvado las censuras a las cuales se sometía nuestra (3 Imaginaria: En el lenguaje de la Armada, la persona que hace turno de noche. En nuestro caso, encargado de alimentar permanentemente la estufa con leña, a fin de evitar que se apague. Hacíamos un turno de 10 de la noche hasta las dos y otro hasta las seis de la mañana.) correspondencia. Me la dio a leer por si yo cachaba algo. No descubrimos sino el amor y el respeto de un hijo por un padre ejemplar. Corvalán se mortificaba experimentando algún sentimiento de culpabilidad, a raíz de la suerte corrida por su hijo, mezclado con el orgullo de saberlo un jotoso abnegado y consecuente.
Conversamos largo rato respecto al golpe militar, y recuerdo que –con la ingenuidad política que me suele caracterizar- le manifesté lo siguiente: “don Lucho, no se preocupe. Esto no puede durar más de un par de años”, a lo cual él replicó con increíble don de vaticinio: “Te equivocas Miguelito. Esto no dura menos de quince años”. Nunca olvidé el ojo de don Lucho para juzgar – a pocos meses del 11 de Septiembre del 73- la profundidad del golpe recibido. El 8 de Mayo de 1974, a las tres de la mañana, irrumpió violentamente en nuestra barraca el capitán, Zamora, comandante del campo de concentración en ese momento. Nos ordenó empacar todas nuestras pertenencias y prepararnos para viajar. Formamos en el patio aún de noche, muertos de frío, iluminados por los faros de un par de camiones después de acopiar bultos y maletas en un rincón. Zamora solicitó dos voluntarios para cargar todas nuestras pertenencias en uno de los camiones. Nos presentamos Jaime Concha y yo, pero con su voz destemplada como siempre, Zamora gritó: “A ver,…que se sume el flojo de Corvalán”. Comenzaba a clarear cuando terminamos de cargar el vehículo y los tres estibadores recibimos la orden de encaramarnos sobre los bultos, además de dos conscriptos unidos a nosotros en calidad de vigilantes. Así iniciamos el viaje rumbo al aeródromo de la Isla, situado a varios kilómetros de distancia. Viajamos tendidos sobre bolsos y maletas, a los cuales nos aferrábamos con desesperación, zarandeados sin piedad por las sacudidas del camión. Llegamos al Río Negro, que normalmente traía un hilillo de agua, pero a raíz de lluvias copiosas originadas durante la noche, el caudal había crecido en tal forma que el conductor se vio obligado a buscar forma de vadearlo. Encontró finalmente un lugar por donde cruzar cuidadosamente y llegamos a salvo al aeródromo donde bajamos la carga. Allí permanecimos custodiados por los guardias en espera del arribo de nuestros compañeros, que demoraron largo rato hasta aparecer exhibiendo un aspecto lamentable ya que el perverso Zamora los hizo marchar desde el campo, obligándolos a vadear el río Negro con serio riesgo para sus vidas. Debieron despojarse de zapatos y calcetines, y armar una cadena humana para evitar ser arrastrados por la corriente del río, cruzando el torrente con el agua hastala cintura. Fue la última de las vejaciones inferida por el psicópata de Zamora. En todo caso, respecto a don Lucho, le salió el tiro por la culata, ya que al tratar de agraviarlo ordenándole unirse a los cargadores del camión, lo salvó del remojón y de las llagas en las plantas de los pies, sufridas por el resto de nuestros compañeros en una travesía bastante riesgosa. A su llegada a Santiago, el grupo de los presos dawsonianos fue enviado por un par de meses a diferentes recintos de las fuerzas armadas hasta ser nuevamente reunidos en Julio de 1974 en Ritoque, (4) Allí cambió nuestro régimen como prisioneros de guerra. Dejamos de estar incomunicados y de efectuar trabajos forzados, pudimos recibir una visita semanal de los familiares y mejoraron la alimentación y las acomodaciones. Desarrollamos diversas iniciativas de análisis y estudio sobre lo ocurrido y el futuro del movimiento popular, rendimos un homenaje a Neruda con ocasión del primer aniversario de su fallecimiento, algunos se dedicaron a perfeccionar su conocimiento sobre idiomas extranjeros, y participamos en varios eventos culturales impulsados por otros compañeros detenidos en el mismo campo. Don Lucho se esmeró en mejorar su conocimiento de la lengua francesa. Estábamos recluidos en Ritoque cuando Radio Moscú anunció en Abril de 1974, que la Unión Soviética había otorgado el Premio Lenin de la Paz a Luis Corvalán, distinción celebrada con gran alegría por todos los prisioneros.
Años más tarde, al arribo de don Lucho a Moscú, se materializó la entrega de ese premio, que incluía junto con la medalla, la suma de veinticinco mil dólares. Corvalán resolvió remitir el dinero “a la Vicaría de la Solidaridad, a través del Consejo Mundial de Iglesias, con el expreso deseo de que pudieran servir de modesta ayuda para la atención de los familiares de los presos políticos.” (5) De vez en cuando, alguno de los confinados en Ritoque era trasladado temporalmente al campo de detención de Tres Alamos, ya sea para prestar declaración en los juicios entablados por la Junta Militar, o por otros motivos. En Mayo de 1975 se decretó mi expulsión del país y fui enviado a Tres Alamos para coordinar los trámites previos a mi viaje. Allí me encontré con don Lucho, que permanecía encerrado sólo en una pequeña sala de tres por tres metros habilitada como celda con cerrojo de seguridad, cuyo mobiliario consistía solamente en un par de literas dobles. A Corvalán le habían traído un pequeño aparato televisor, con una radio disimulada en el equipo, apta para escuchar onda corta y larga. Todas las noches, en medio del mayor sigilo, manteníamos encendido el televisor sin sonido, a fin de escuchar Radio Moscú. Lucho se había especializado en trabajar la onda, como le decíamos nosotros, es decir, sintonizar cuidadosamente la frecuencia de Radio Moscú en un volumen bajo, a fin de evitar ser sorprendidos por los guardias. De vez en cuando se debilitaba o se nos perdía la onda, y Lucho volvía a recuperarla girando el dial pacientemente, mientras permanecíamos con una oreja pegada al aparato. Así pudimos enterarnos de la preocupación mundial por la suerte de Corvalán, ya que se ignoraban las causas de su traslado a Tres Alamos, y circulaban alarmantes rumores respecto al estado de su salud. Efectivamente don Lucho permanecía privado de la atención médica necesaria, padeciendo un serio malestar estomacal que no recuerdo y afectado por una infección dental muy molesta, (4 El gobierno de Allende construyó 14 Balnearios Populares a lo largo de Chile, destinado a servir como lugar de vacaciones para los trabajadores. Después del golpe militar dos de ellos se habilitaron como centros de detención: Ritoque y Puchuncaví. El resto se entregó a las diferentes ramas de las fuerzas armadas o simplemente se vendió a privados. 5 Luis Corvalán: “De lo vivido y lo peleado”. Memorias. Lom Ediciones 1997.) Seguíamos ambos recluidos en ese recinto, cuando se confirmó la fecha de mi expulsión. Consciente del estado de su salud y preocupado por dejarlo sólo, resolví hacerle un retrato lo más detallado posible a fin de registrar su situación en la eventualidad de un desenlace imprevisible. Fue el último de los dibujos realizado durante mi paso por los campos de concentración, que ejecuté con cierta dosis de nerviosismo, por el temor de dejar a Lucho expuesto a algún agravio sin testigo presencial. También porque ignoraba como podría sacar mi retrato eludiendo los allanamientos. Anita resolvió finalmente este asunto con un ingenio y aplomo admirables Allí está el dibujo, cuyo original pertenece hoy al Museo de la Memoria y los Derechos Humanos. Lucho está sentado en la litera, con un jockey y su tradicional chamanto de vicuña cubriéndole los hombros. Está leyendo el Conde de Montecristo, obra del novelista Alejandro Dumas en su versión original, lectura autoimpuesta para mejorar su dominio de la lengua francesa. En el dibujo detallo todos los objetos depositados sobre el cajón que nos servía de velador: el famoso reloj cadena que don Lucho lucía invariablemente en uno de los bolsillos de su chaleco, el choquero utilizado para beber café o tecito, un paquete de cigarrillos Richmond, la lámpara de velador traída por mi cuñado, una tapa de frasco utilizada como cenicero y otros artículos. Estampé la fecha: ocho de Junio de 1975. Cuando Lucho lo vio terminado, examinó el dibujo atentamente y con un ojo bastante certero resumió su opinión afirmando: “Te resultó bastante bien, pero el pie izquierdo te quedó mas o menos nomás” Tenía toda la razón. Al llegar al exilio me había propuesto rectificarlo, pero después decidí conservarlo tal cual en beneficio de la memoria histórica y mantuve el defecto advertido por el ilustre modelo. Así fue como el dibujo dio la vuelta al mundo. Se imprimió en afiches, tarjetas portales y escarapelas que circularon por tantos lugares, exigiendo la libertad de nuestro inolvidable camarada y amigo.
Tras su liberación en 1976, don Lucho fue requerido desde los cuatro rincones del planeta para dar su testimonio sobre la situación chilena. El aplastamiento sangriento de la innovadora experiencia llevada a cabo por el gobierno de la Unidad Popular, el trágico fin del Presidente Allende y la magnitud de los crímenes y atropellos a los derechos humanos cometidos por la Junta Militar conmovían a la humanidad, generado un movimiento de solidaridad internacional de inmensa magnitud. Corvalán fue recibido por las autoridades políticas y sociales de casi todos los países europeos, visitó Cuba y otras naciones latinoamericanas, así como algunos países de Asia y Africa. Su figura se convirtió en bandera del movimiento de solidaridad internacional. En 1978 viajé a Moscú invitado por la Dirección del PC en el exterior, a fin de coordinar algunas tareas del exilio. Me recibió en el aeropuerto una joven soviética encargada de servir como traductora a nuestros compañeros, quién me trajo en automóvil hasta el hotel del Partido comunista soviético, donde hospedaría durante mi estadía en la capital moscovita. Me encontraba registrando el ingreso al hotel, cuando la traductora me señaló con cierto aire de solemnidad. “¿Ve esa puerta?.... Por allí entran los compañeros Secretarios Generales” ¿Cómo?… contesté yo. ¿Por allí entra Corvalán” “Naturalmente”, replicó ella. Afirmación que repliqué irónicamente desconcertando a la hermosa pirivoshnik ( 6 ): “De manera que mi Secretario General ingresa por allí y yo entro por la puerta de servicio” Recordé entonces mis visitas a la sede del Comité Central del PC chileno situada en el segundo piso de una vieja casona de calle Teatinos 416, esquina de Compañía (7). Al subir por una elegante escalera de madera construida en piezas de caoba con balaustres tallados finamente, se desemboca en un amplio hall central, al cual dan numerosos recintos. En el costado sur, estaba la oficina de don Lucho, y la recuerdo con la puertas abierta permanentemente, enfrascado en la lectura de los periódicos o redactando algún documento Jamás debí solicitar audiencia para hablar con nuestro Secretario General. No recuerdo en el Partido Comunista chileno rasgo alguno de culto a la personalidad, como conocimos en la Unión Soviética. No recuerdo conductas autoritarias de ninguno de nuestros dirigentes de la vieja guardia. Todos se caracterizaron por su sencillez, además de su integridad moral, aún en los tiempos de su mayor esplendor. En septiembre de 1980, los miembros del Secretariado del Coordinador del Partido Comunista en Dinamarca, fuimos invitados a asistir a un acto programado en un teatro de Estocolmo, durante el cual don Lucho haría pública una declaración trascendental. Así fue como tuvimos la primicia de escuchar el llamado del PC a tomar el camino de la rebelión popular en Chile y hacer uso de las más diversas formas de lucha para recuperar la democracia. Pinochet acababa de imponer su espúrea Constitución Política mediante un plebiscito fraudulento, realizado sin Registros Electorales, y cundía la desesperanza entre los chilenos ante la expectativa de tener por delante otros 10 años bajo el imperio del dictador. (6 Pirivoshnik: Traductor en lengua rusa. 7 Teatinos 416: La mansión se mantiene tal cual hasta el día de hoy, pero con un alto grado de deterioro.) La intervención de Lucho fue muy fundamentada, como siempre ocurría con sus informes y levantó una ovación conmovedora con una mezcla de aplausos y llantos. El llamado nos elevó el ánimo hasta las nubes. Un año más tarde, en Septiembre de 1981, representantes de todos los partidos de la Unidad Popular adhirieron públicamente a este manifiesto, declarando que “el implacable empeño de la dictadura por afianzarse mediante el terror, legitima plenamente el derecho del pueblo a la rebelión” (8)
Corvalán retornó clandestinamente a Chile en 1983, año en el cual se iniciaron las protestas contra el régimen que cada vez adquirieron mayor fuerza. Comenzaron a multiplicarse los cacerolazos primero en Santiago y después en todo el país. Las poblaciones levantaron barricadas y fogatas. El propio dictador confirmó la existencia de un cordón de fuego rodeando la capital al sobrevolar la ciudad en un helicóptero durante la protesta de Octubre de 1985. Se produjeron sucesivos apagones de luz, aplaudidos por la inmensa mayoría de la población, dejando a obscuras gran parte del territorio nacional. Las movilizaciones estudiantiles lograron la expulsión de Federichi, rector de la Universidad de Chile, e impusieron la elección libre de sus organizaciones. Los diez años de la muerte de Neruda se recordaron con un acto en el Teatro Caupolicán, congregando a los más altos valores de la cultura nacional.
La rebelión popular estaba en marcha y había arrinconado al dictador. El imperialismo yanqui fue el primero en advertir los riesgos de un cambio político verdadero en Chile. Cambió a su embajador y propició al igual que la Iglesia Católica, alguna fórmula que permitiera una transición a un régimen democrático a lo gato pardo, aislando al Partido Comunistas y a otras organizaciones políticas de izquierda, cuyas luchas habían puesto en jaque a la dictadura. El frustrado atentado contra Pinochet y el descubrimiento del arsenal de armas ingresado clandestinamente por el Frente Patriótico Manuel Rodríguez, precipitaron la división de las fuerzas democráticas. Así nació la Concertación que administró el país durante los veinte años, que sucedieron al término del mandato del dictador. El XV Congreso del Partido Comunista realizado en Mayo de 1989 y la Conferencia Nacional efectuada en Junio de 1990, sancionaron un cambio radical en la dirección del Partido. Don Lucho continuó siendo miembro del Comité Central, con responsabilidades menores en las tareas del Partido. Se dedicó a escribir sus memorias, y así dieron a luz libros como De lo vivido y lo peleado”, “Los Comunistas y la Democracia”, y “El gobierno de Salvador Allende”. Fue bajo la conducción de don Lucho, que el Partido Comunista logró impulsar un movimiento social y político capaz de alcanzar el poder en Chile y de llevar a cabo las revolucionarias transformaciones efectuadas por el gobierno de Salvador Allende. La humanidad entera dirigió sus ojos hacia este apartado rincón del planeta, donde tenían lugar profundos cambios económicos y sociales por una vía tan singular. Este ejemplo perdura en la memoria histórica de los pueblos, siendo Luis Corvalán uno de sus protagonistas fundamentales. (8 Luis Corvalán: “Los Comunistas y la Democracia. Lom Ediciones. 2008.) Nos dejó hace dos años. Personalmente perdí a un amigo y camarada, además de un maestro excepcional. Miguel Lawner. Santiago, 21 de Junio 2012.

jueves, 27 de octubre de 2011

ARQUITECTO MIGUEL LAWNER REFLEXIONA SOBRE INDIGNADOS, LOS SIN CASA, INDIGNADOS, LOS CON CASA, INDIGNADOS CASI TODOS



Texto presentado en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Chile, con motivo de haber recibido el Premio Edwin Haramoto
que otorga el Instituto de la Vivienda (INVI).

En 1848, Marx y Engels publicaron por primera vez el Manifiesto Comunista, documento que comienza con la siguiente frase: “Un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo”

Este año, un nuevo fantasma se cierne -no solo sobre Europa- sino que sobre todo el planeta: la indignación.

El fenómeno se inició en la Puerta del Sol de Madrid el 15 de Mayo, cuando miles de jóvenes españoles empujados a la cesantía, decidieron acampar en el lugar bajo el lema: Democracia real YA! No somos mercancía en manos de políticos y banqueros.
La iniciativa prendió rápidamente en otras ciudades españolas, cuyas plazas fueron ocupadas por jóvenes expresando su indignación frente a los poderes establecidos, que ignoran la voluntad de las grandes mayorías.

Casi simultáneamente, se iniciaron en Chile movilizaciones estudiantiles en demanda de una educación gratuita y de calidad para todos, sorprendiendo por su capacidad para congregar grandes multitudes, copando las anchas Alamedas de todo el país en sucesivas convocatorias.

Las manifestaciones se han prolongado en Chile por casi seis meses, transformándose en un movimiento social que excede el ámbito estudiantil, exigiendo cambios estructurales profundos. A los estudiantes se suman millones de chilenos agobiados por las estafas que cometen las multitiendas, los ambientalistas que rechazan proyectos hidroeléctricos depredadores del medioambiente; los pueblos originarios discriminados; los ciudadanos comunes indignados por las escandalosas utilidades de la banca y de las Isapres, así como decenas de miles de damnificados del último terremoto, exasperados por la inexistencia de planes de reconstrucción.

Diez días atrás, el 15 de Octubre, hubo manifestaciones en más de un millar de ciudades de 82 países bajo el lema Unidos para un cambio global. Las protestas llegaron hasta el corazón mismo del imperio capitalista: Wall Street.

Los detonantes que motivan esta agitación global varían conforme a la realidad de cada país, pero está claro que apuntan al término del modelo neoliberal.
Se trata de acabar con el sistema denominado por Naomi Klein como el capitalismo del desastre, sustituyéndolo por una democracia capaz de garantizar el acceso de los derechos fundamentales a todos los ciudadanos del planeta.

Para nosotros, profesionales insertos en la actividad de la Construcción, este clamor se resume en dos aspiraciones inalienables: recuperar el derecho a la ciudad y el derecho a una vivienda digna para todos.


Demolición de las políticas de vivienda y desarrollo urbano.

La dictadura introdujo cambios trascendentales en las políticas de desarrollo urbano y de vivienda existentes en Chile desde los albores del Siglo XX hasta el golpe militar en Septiembre de 1973.
Anteriormente, el sistema de producción de viviendas y obras públicas consistía en una fórmula mixta con funciones claramente delimitadas para el sector público, encargado de planificar, financiar y fiscalizar la realización de las obras y el sector privado a cargo de su ejecución. Conforme a las políticas impulsadas por los Chicago Boys, se planificó el desmantelamiento del aparato estatal, entregando al sector privado la totalidad de las responsabilidades en estas materias.
Un personaje fundamental en estos cambios fue el economista norteamericano Arnold Harberger, quién viajó a Chile repetidas veces con posterioridad al golpe militar. Invitado en calidad de asesor del MINVU manifestó lo siguiente el año 1978:

“Yo no soy tan libre mercadista como para pensar que es mejor tener una ciudad sin zonificación que con zonificación. Pero puede haber una planificación tan mala, que sería mejor no tener ninguna”.
Según Harberger: el planificador urbano es como el cocinero de un restaurante que debe complacer a sus clientes y preparar los platos que le apetecen. Son los clientes quienes deben mandar en el restaurante y son los ciudadanos quienes deben mandar en la ciudad.

El MINVU acogió en plenitud estos postulados. El arquitecto Marco Antonio López, jefe del Desarrollo Urbano en esa época declaró enfáticamente:

“En el crecimiento de las ciudades opera la economía y no los sentimientos” .

Así fue como se incorporaron los principios de liberalización y desregulación del suelo urbano en las modificaciones al Plano Regulador Intercomunal de Santiago, sancionadas por el Decreto Supremo 420 de 1979, que derogó los límites urbanos establecidos para el Gran Santiago.

Recogiendo la preocupación expresada por los planificadores urbanos respecto a esta medida, la revista AUCA propició en 1979 un Foro con la participación de diez destacados profesionales, entre los cuales se encontraba Marco Antonio López quién manifestó lo siguiente:
“ ….a pesar de que el Estado ha actuado en forma más o menos rígida en un proceso de intervención estatal permanente, el crecimiento ha continuado existiendo. Con límite urbano, con planos reguladores, con planes intercomunales, el crecimiento ha sido constante”.

Más adelante López agregó lo siguiente:
“Aunque como planificadores no lo aceptemos, han sido siempre los corredores de propiedades, los industriales. las personas de mayor riqueza, las que van decidiendo realmente. El Golf se hizo por decisión de un grupo de personas que querían vivir ahí, y no porque los planificadores pensaran que era un área que debía desarrollarse”.

Consciente del impacto negativo originado por estas políticas, Taller Norte propició en 1988 una publicación titulada Reseña de la Vivienda Social en Chile. Se trata de un trabajo colectivo donde participaron, entre otros, Víctor Basauri, María Bertrand, Alberto Gurovich, Edwin Haramoto, Joan Mac Donald, Monserrat Palmer.
“Fue un acto de oposición política y técnica a las propuestas neoliberales ya afianzadas en Chile en aquel entonces. Es un trabajo de gran riqueza que ilustra desde perspectivas institucionales, arquitectónicas y urbanas, las distintas facetas de gestión y materialización de la vivienda propias de un modelo de participación directa del Estado en la producción habitacional, vinculado al Estado de Bienestar, que fue borrado del mapa chileno con el golpe militar de 1973”.

El mecanismo operativo empleado por el MINVU para llevar a cabo su política de vivienda es el Subsidio Habitacional, instrumento de carácter individual, entregado a la persona que acredite ser padre de familia, no ser propietario de otra vivienda y estar registrado en las fichas de protección social.
Se trata de un mecanismo financiero carente de toda connotación social y urbana. Dificulta las modalidades de postulación colectiva, desestimando el impulso solidario a la solución de las demandas y hace imposible la participación del postulante al imponerle una determinada solución, prescindiendo de sus posibles aportes
En la fórmula del subsidio, más que el otorgamiento de un beneficio al postulante, lo que se buscó es proporcionarle un incentivo atractivo a la oferta.

Impactos generados por los cambios en el sector de la Construcción.

Los cambios introducidos por la dictadura en materia de políticas de vivienda y desarrollo urbano se mantuvieron en lo fundamental durante los gobiernos de la Concertación.

Transcurridos casi 40 años de vigencia de los postulados neoliberales, nuestras ciudades son un fiel reflejo de las profundas transformaciones económico-sociales impuestas en Chile, generadoras de un indigno nivel de desigualdad social.

Por una parte, se ha establecido un sector minoritario de la población residiendo en condominios exclusivos, protegidos mediante sofisticados mecanismos de seguridad, con acceso a elegantes clínicas de salud y establecimientos educacionales, refinados centros comerciales, clubes sociales, discotecas, gimnasios y generosas áreas verdes.
No es fácil encontrar en América Latina, desarrollos inmobiliarios de un lujo tan refinado, como los que hoy existen en La Dehesa.

En contraste, millones de compatriotas hacinados en asentamientos urbanos con muy alta densidad, desprovistos de áreas verdes y espacios comunes, respirando un aire contaminado, angustiados por su seguridad personal y por el narcotráfico.

En Santiago, este proceso se precipitó a partir de las erradicaciones de campamentos que significaron en el lapso de cinco años: 1979-1984, el traslado forzoso de 28.000 familias, desde las comunas de Las Condes, Vitacura y Santiago hacia la periferia sur y poniente de la capital. Unos 150.000 santiaguinos fueron desarraigados de sus raíces: transplantados en una operación brutal, destinada a revalorizar el suelo de los barrios acomodados, generando en la capital auténticos bolsones de miseria.

Las políticas públicas de vivienda acentuaron este proceso de segregación, al focalizarse en las mismas áreas destinadas a las erradicaciones. La comuna de La Pintana, por ejemplo, experimentó un crecimiento del 130% en el período intercensal 1982-1992. ( ). El Minvu levantó 5.000 viviendas en dicha comuna, sin reservar un solo terreno para servicios de infraestructura social.

Entre 1980 y 2000, se construyeron en el Gran Santiago unas 200.000 viviendas sociales, que comprenden un universo de un millón de personas -es decir- un 20% del total de los habitantes de la capital, alojadas en unidades habitacionales de muy bajo estándar, como quedó en evidencia a raíz de los temporales de 1997, que pusieron al descubierto la precariedad de las terminaciones y su vulnerabilidad estructural, pasando a ser más conocidas como las casas Nylon. Se trata de viviendas entre 25 y 40 m2, dispuestas mayoritariamente en bloques de 3 pisos por lo cual carecen de la posibilidad de expansión, a lo cual debe añadirse la ausencia casi absoluta de espacios públicos y de equipamiento social.
Bajo un punto de vista cuantitativo y financiero, el esfuerzo habitacional realizado por el Minvu en los años de la Concertación representa un éxito, pero ha significado una inmensa frustración para sus supuestos beneficiarios, hacinados en viviendas minúsculas, y en un entorno llamado villa eufemísticamente, pero deficitario de los mínimos servicios que debe proporcionar la ciudad.

Para estos compatriotas, el sueño de la casa propia se transformó en una enorme decepción, y peor aún, experimentan la vergüenza de residir en zonas estigmatizadas por el resto de la sociedad. Admitir su residencia en Puente Alto o en La Pintana, significa hoy día estar expuesto al rechazo de cualquier solicitud de empleo.

Aquí cabe recordar la cita de Harberger afirmando que son los ciudadanos quienes deciden el lugar donde aspiran a residir, tal como sucede en un restaurante, donde los clientes son quienes eligen los platos que desean consumir.
¿Alguien le consultó a los miles de santiaguinos erradicados forzosamente si preferían vivir en Las Condes o en La Pintana?
Análoga situación sufrieron las familias desalojadas con violencia de la Villa San Luis en Las Condes inmediatamente después del golpe militar. Para ellos, la libertad de elegir fue una mofa.

Los clientes con capacidad de decidir en materia de vivienda son un grupo reducido de la población. La gran mayoría, requiere de políticas públicas que les garanticen el acceso a un lugar digno donde residir.

Para nosotros, profesionales formados en las disciplinas del ordenamiento físico, resulta doloroso admitir que el derecho a la ciudad esté vedado para un número tan alto de los chilenos. Es cierto que históricamente las clases sociales dominantes se apropiaron de las mejores localizaciones y servicios, pero siempre observando algún grado de integración del resto de la población. El actual modelo económico, ha intensificado los niveles de marginación y de segregación social de millones de nuestros compatriotas.

En la Nueva Política Habitación formulada por el MINVU a comienzos del gobierno de Michelle Bachellet, se tuvo presente la imposibilidad de los sectores de bajos ingresos para acceder a localizaciones mejores debido al alto valor del suelo, y se acordó la creación de un subsidio a la localización, que no cambió sustancialmente el cuadro anteriormente descrito. En 2008, su Ministra de Vivienda y Urbanismo presentó ante el Consejo Regional de Santiago una propuesta de modificación del Plano Regulador Metropolitano de Santiago de 1994, en donde señaló lo siguiente:

“Santiago, es definitivamente una ciudad segregada. Mientras algunos viven en una ciudad del primer mundo, y gozan de todos los beneficios del desarrollo, otros siguen viviendo en el tercer mundo, con todas las consecuencias que ello tiene para la sustentabilidad del desarrollo y la democracia. Un entorno homogéneo de pobreza restringe las oportunidades y mata la esperanza de surgir. Esta segregación se traduce además, en acceso desigual a bienes y servicios públicos, que impactan directamente en la calidad de vida y en las oportunidades de desarrollo de las personas.” ( )

A pesar de esta elocuente declaración de la máxima autoridad en políticas de desarrollo urbano, el subsidio de localización no modificó la conducta de las empresas constructoras involucradas en esta actividad, que continuaron planificando en las periferias urbanas los conjuntos habitacionales destinados a vivienda social. Por último, el gobierno de Piñera suprimió dicho subsidio.

Este año, el 31 de Marzo de 2011, el Consejo Regional Metropolitano aprobó por mayoría de votos, la ampliación en 10.000 hectáreas del área urbana del gran Santiago, contraviniendo el rechazo manifestado por el Colegio de Arquitectos de Chile y por numerosas organizaciones ciudadanas y ambientales, que hicieron presente el impacto negativo de tal acuerdo, teniendo presente la existencia de vastas zonas eriazas o susceptibles de ser renovadas disponibles dentro del área urbana.
Los intereses de la Cámara Chilena de la Construcción y del capital financiero dedicado a la actividad inmobiliaria, pesaron más que los fundamentos técnicos o sociales

Afortunadamente, la contraloría rechazó recientemente tal acuerdo, pero está claro que sus promotores no cejarán en los esfuerzos por reponer la extensión del área urbana, donde –dicho sea de paso- ya han adquirido gran parte de los terrenos. Es nuestro deber hacer lo imposible por evitar que se consume esta acción, cuya única finalidad es asegurarle a los grandes grupos inmobiliarios los terrenos necesarios para proseguir con sus lucrativas operaciones inmobiliarias.

¿QUÉ HACER?

1.- No al lucro con la vivienda social

Las movilizaciones estudiantiles lograron posicionar en un primer plano la consigna NO al lucro en la educación. Últimas encuestas de opinión pública confirman que un 80% de la población adhiere a esta demanda.
Ha llegado el momento de lanzar una campaña análoga en materia de políticas públicas de vivienda. Sobran los argumentos como para hacer conciencia nacional respecto a la necesidad de poner fin al lucro con la vivienda social.

El sector está dominado por un puñado de grandes empresas constructoras coludidas con la banca. Es el capital financiero que ha desplazado a los pequeños y medianos constructores, predominantes antaño en la construcción habitacional.
La estructura operativa del sector fue construida expresamente para que esto ocurriera. Como es sabido, el subsidio solo puede materializarse contra la entrega de los certificados de recepción final de una vivienda. Eso implica que quién construye debe disponer del capital necesario para financiar totalmente las obras hasta lograr la recuperación de lo invertido, situación que obviamente excluye a quienes carecen del todo o disponen de escasos recursos financieros.
Los grandes empresarios, en cambio, cargan en los presupuestos un item elegantemente llamado gastos financieros, que suele exceder en un 50% el valor total de la vivienda. Sectores cercanos a la Cámara Chilena de la Construcción admiten que la rentabilidad de los grandes operadores de la vivienda social oscila entre un 40 a un 50%, lo que la transforma en una actividad aún más lucrativa que la gran minería del cobre.

Otras exigencias como las boletas de garantía bancaria, terminan por hacer imposible la participación de actores ajenos al círculo de privilegiados que cumplen sin problema con dicho requerimiento. Es una trampa tendida por los grandes, para eliminar a los chicos.

Los procedimientos empleados por estos colosos de la construcción son nefastos. Adquieren los terrenos y exigen a los proyectistas el máximo de su aprovechamiento, con altas densidades y un mínimo de espacios libres.
Explotan a arquitectos y demás asesores con remuneraciones que hoy día no están reguladas. Lo mismo ocurre con los ingenieros calculistas, llevándolos al límite de las normas de seguridad exigidas en esta materia. Negocian con los proveedores los precios de cada uno de los materiales de construcción, a sabiendas que el volumen de las adquisiciones los hará disminuir los precios a fin de ganar las propuestas.
Las consideraciones urbanas o sociales son desconocidas por el capital financiero. Ha sido así históricamente aquí y en la quebrada del ají y sus consecuencias negativas están a la vista.

Debemos recuperar para el sector público, -sea estatal o municipal- la planificación y administración de las políticas públicas en materia de vivienda y desarrollo urbano, prescindiendo de la participación de las grandes empresas, que deberán limitarse a atender las demandas de los sectores que no requieren el apoyo del estado.

De esta manera, estaremos cumpliendo con la consigna que reiteradamente repite el actual Presidente de la República: no financiemos a los ricos con la plata de todos los chilenos.

Las Sociedades Mixtas con los SERVIU:

Para llevar a cabo una política orientada a entregar una vivienda social y un entorno urbano dignos, es necesario disponer de una agencia ejecutiva descentralizada, sin fines de lucro, a cargo de todo el ciclo recorrido en la ejecución de un proyecto, desde la adquisición de los terrenos hasta la recepción de las obras.. Todo esto, con la más amplia participación de la comunidad y de las autoridades locales.

Esta agencia debe contar con atribuciones para coordinar los proyectos del resto de los servicios públicos involucrados, y también debe visar las inversiones privadas locales, en materias de desarrollo urbano

Organismos de este tipo funcionaron exitosamente en la institucionalidad anterior a la dictadura. Me refiero a las sociedades mixtas establecidas entre la Cormu (Corporación de Mejoramiento Urbano), y algunos municipios, que se constituyeron en calidad de sociedades colectivas civiles de responsabilidad limitada, sin fines de lucro.

La Ley Orgánica que creó la Cormu en 1965, la facultó para “colaborar y asociarse con las municipalidades y con las empresas privadas en la realización de proyectos de desarrollo y mejoramiento urbano; otorgar créditos para este fin, supervigilar y fiscalizar su realización y fijar, dentro de las áreas urbanas, los límites de las zonas de mejoramiento urbano y procurar su ordenamiento y desarrollo. ( )

Durante la administración del presidente Frei Montalva, se creó la Vicormu, sociedad mixta formada por Cormu y la Municipalidad de Viña del Mar. En Valparaíso nació otra similar con el nombre de Cormuval.
En el gobierno de Allende sociedades mixtas análogas se multiplicaron a lo largo del país, todas ellas con resultados exitosos en materias de desarrollo urbano.
Al crearse los SERVIU, éstos asumieron las responsabilidades y las atribuciones que descansaban anteriormente en las cuatro corporaciones del MINVU, es decir: Corvi, Cou, Corhabit y Cormu. He confirmado con abogados que se encuentran vigentes las facultades legales facultando a los SERVIU para constituir Sociedades Mixtas con los Municipios, por lo cual podrían entrar en funciones de inmediato, sin requerir una nueva legislación.
Los subsidios otorgados por el MINVU, no debieran entregarse directamente a cada beneficiario, sino que depositarlos en estas Sociedades Mixtas, para su gestión colectiva en cada una de las localidades donde se constituyan.

Estos organismos deben asumir la responsabilidad de definir las líneas generales que ordenarán el desarrollo urbano de las áreas comprendidas en su jurisdicción asegurando el óptimo uso del suelo; podrán proponer las modificaciones a la vialidad existente; ratificar la localización de los equipamientos comerciales, de salud, educación y esparcimiento, o modificarla si es recomendable.
Además, deben encargarse de la ejecución y fiscalización de los proyectos individuales o colectivos de vivienda, en conformidad con las aspiraciones de cada postulante, ya sea de permanecer en su sitio, o de mudarse a otra ubicación.

2.- Acabar con la especulación del suelo urbano.

El Estado debe estar capacitado para adquirir en áreas urbanas centrales, los terrenos requeridos por las políticas públicas de vivienda y de desarrollo urbano. De otro modo continuará intensificándose el proceso te segregación.
Para ello es indispensable modificar las actuales disposiciones constitucionales establecidas por Pinochet en 1980, que hacen virtualmente imposible la expropiación de un terreno.

Chile debe ser el único país en el mundo que se haya automutilado de un instrumento tan vital en la planificación física, aunque lo exija la urgencia y el interés público.
Mientras estuvieron vigentes las disposiciones que estableció la Ley Orgánica de CORMU, el MINVU pudo implementar ambiciosos programas de remodelación orientados a sectores medios y bajos, .en áreas centrales de las principales ciudades del país,
Mencionemos en Santiago las Remodelaciones San Borja, Mapocho Bulnes, Tupac Amaru ex polígono de tiro y Plaza Chacabuco. Remodelación Santa Mónica en Conchalí,. La Puntilla en Iquique; Soquim en Antofagasta, Baldomero Lillo en Lota, o Hermanos Peredo en Concepción.
Ninguno de los terrenos donde se levantaron estas obras, fue adquirido mediante el despojo, sino que a través de adquisiciones convenidas de común acuerdo con sus propietarios, mecanismo que aseguró un precio razonable para ambas partes y que hizo asequible el asentamientos en áreas centrales a sectores de ingresos bajos o medios.

Días atrás, a raíz del increíble episodio clasista suscitado con motivo de la programación de un partido de fútbol en el Estadio de la Universidad Católica ubicado en San Carlos de Apoquindo, El Mercurio publicó una crónica titulada “La historia no contada del predio que la Católica compró en 1971”.

En un párrafo de dicho artículo se señala lo siguiente:
“Germán Becker Ureta, socio ilustre de la UC y uno de los motores de aquella iniciativa relata que la campaña se realizó en las calles, en shows televisivos y el comercio nos apoyó con muy buenos premios. Al final se pudo comprar el predio a muy buen precio, porque estábamos en tiempos de la Unidad Popular y los dueños de tierras tenían miedo a perderlas”
La nota es elocuente de la atmósfera prevaleciente en la época, que había logrado equilibrar los valores del suelo urbano.

En Santiago, la zona al sur de Avenida Matta entre Vicuña Mackenna y el Parque O’Higgins, es un territorio excelente para realizar programas de remodelación de vasto alcance, así como algunas áreas en Recoleta-Independencia o la Quinta Normal. Es un potencial apto para el asentamiento de miles de familias de sectores bajos y medios en programas de desarrollo urbano socialmente integrados, siempre que el valor del suelo no los excluya de esas áreas.

Reitero un llamado a hacer conciencia respecto a la necesidad de acabar con las disposiciones constitucionales que ponen el derecho de propiedad por encima de los intereses de la comunidad. Toda propuesta técnica que no haga presente este obstáculo, quedará sepultada en el desván de las buenas intenciones.


3.- Recuperación del parque habitacional deteriorado.


Es urgente y necesario elevar la calidad de los conjuntos de vivienda social levantados en la periferia del Gran Santiago durante los últimos 30 años. No podemos permitir que se intensifique su proceso de tugurización.
Una investigación aún en curso, a cargo del Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile, ha hecho un análisis del fenómeno de la criminalidad y la violencia, instalado en determinados barrios urbanos de las grandes ciudades y confirma que entre los habitantes de dichos conjuntos habitacionales se observa desapego a las normas por parte de sus habitantes y leyes propias que se adoptan como permanentes. La inseguridad y la percepción de la violencia que los afecta es extremadamente alta y la mayoría se siente defraudada de haber materializado allí el sueño de la casa propia.
A comienzos del mandato de Michelle Bachelet, la Ministra de la Vivienda Patricia Poblete señaló este grave problema, rectificando el discurso triunfalista de las autoridades anteriores que elogiaron sistemáticamente las políticas de vivienda social desarrolladas en Chile, exhibiéndolas como un modelo para América Latina.
La Ministra expresó su voluntad de “recuperar esas grandes poblaciones construidas a partir de los años ochenta, en barrios que sean realmente manejables y habitables, y que los que allí residen, sientan que han dado un salto desde la sensación de pobreza casi absoluta y marginalidad, al progreso que tanto se publicita en los medios de comunicación.”

Desafortunadamente estas buenas intenciones no se materializaron en obras y la periferia de las grandes metrópolis chilenas continúa incrementando su deterioro físico y social, como lo ratifican las investigaciones publicadas en un libro que editaron los colegas Alfredo Rodríguez y Ana Sugranyez, titulado muy certeramente “Los con techo. Un desafío para la política de vivienda social”

No podemos demoler un parque habitacional tan vasto y tampoco podemos aceptar que prosiga su degradación. Es urgente la aplicación de una cirugía mayor para salvarlo

El MINVU debe incorporar como prioritaria, la línea de acción de mejoramiento de barrios en deterioro, asignándole presupuestos compatibles con la magnitud del problema. Es necesario elevar el estándar de las unidades habitacionales, a través del mejoramiento de baños y cocinas, así como reforzando su aislación térmica También debiera examinarse la factibilidad de ampliar las superficies unitarias de las viviendas, sobre la base de reestructurar el diseño de los bloques. Es decir, por ejemplo, donde existen seis departamentos por cada caja de escalera, examinar la factibilidad de reducirlos a solo tres o cuatro.
Así mismo, será inevitable la demolición de algunos bloques a fin de aumentar la existencia de espacios libres, generando zonas comunes destinadas al esparcimiento, juegos infantiles, áreas verdes y plazas, todo concebido y ejecutado con el mayor involucramiento de la población, fórmula indispensable para maximizar la ulterior preservación de estos mejoramientos.

Es un desafío que el MINVU debiera promocionar, mediante proyectos pilotos demostrativos. Las universidades también deben colaborar incorporando esta problemática en la malla curricular de las escuelas de arquitectura, sociología y otras carreras.
Esta línea de acción es un deber para un país en desarrollo como el nuestro. Es urgente salvar esta colosal inversión física y social, antes de que sea imposible.
Estoy seguro que es posible materializar esta sugerencia aparentemente utópica, si hay voluntad política. Enfoquemos en esa dirección nuestras preocupaciones urbanas, recuperando este universo miserable planificado solo con el incentivo del lucro.
Incorporemos en este territorio injustamente execrado, la belleza, el arte, el color, las flores y su perfume, la sustentabilidad.
¿Porqué no?

Nosotros arquitectos fuimos educados para crear un entorno digno en el cual el ser humano pueda desarrollar su vida, cualquiera que sea su condición social.

No abdiquemos de este supremo deber.

Miguel Lawner

Santiago, 26, 10, 2011.

jueves, 29 de septiembre de 2011

José Miguel Varas y Miguel Lawner una amistad de 68 años




VARAS

Querido hermano, entrañable camarada y amigo:

Sacando cuentas serían al menos 68 los años en los cuales compartimos la amistad y los ideales. Nos conocimos a comienzos de los cuarenta en el viejo Instituto Nacional, donde ambos recibimos la admirable formación entregada entonces por la educación pública chilena.

Además de las aulas, nuestras inquietudes juveniles se canalizaron en instituciones como la Academia de Letras, cuyas reuniones tenían lugar en la biblioteca del Liceo, recinto donde un lote de audaces adolescentes osaba leer sus primeras creaciones literarias.

Tu llegabas a cada sesión siendo portador de un nuevo relato, que leías con el rostro imperturbable de siempre, desatando invariablemente un coro de carcajadas.

Dejaste un recuerdo tan imborrable en esa Academia institutana, que ayer llegó a la casa de la Hormiga una delegación de sus actuales integrantes, muchachos que hicieron un alto en la lucha, para testimoniar su gratitud por tu legado que se identifica con sus actuales demandas. .

Al egresar del colegio, iniciaste muy joven el periodismo, sin abandonar tu precoz carrera literaria, combinada con el trabajo de locutor de radio, sacando partido a tu fino timbre de voz barítono.

Son los años en que comenzó a tejerse el grupo de amigos que caminaríamos tan estrechamente unidos a lo largo de la vida, compartiendo la amistad y los ideales por construir una sociedad más justa. Algunos como tu ingresaron a las filas del Partido Comunista. Otros no militaron, pero ninguno escatimó esfuerzos en la tarea de construir paso a paso el movimiento popular que desembocó en el triunfo de Salvador Allende como Presidente de la República.

En ese proceso jugaste un rol relevante. Desde las trincheras del diario El Siglo y la revista Vistazo, orientaste la dirección de los misiles contra las injusticias, las discriminaciones y el sometimiento a los dictados del gran capital. Nunca hiciste concesiones por lo cual sufriste más de algún carcelazo y relegación.

El periodismo nutrió tu obra literaria. Te alimentó con el conocimiento del mundo popular; con los trabajadores y con tantos hombres y mujeres que la mayoría de los narradores desestima como protagonistas de sus obras. Nos hiciste amar a un faquir, a un vendedor de tren, a la dama del balcón, al cabro que aseguraba haberle visto el ojo a la papa, a la Huachita, un quiltro abandonado en Calama, o a un Gato muy dado a su idea. Caminaste por los barrios populares, nos hiciste amar las casas en ruinas de calle Matucana o la humilde caleta de pescadores que inventaste en Varazón. Tu obra enriqueció la identidad de los chilenos y nuestra diversidad cultural.

El golpe militar te llevó hasta la Unión Soviética donde asumiste la dirección del programa radial Escucha Chile, emitido por dos horas, cada día mientras la dictadura se mantuvo en el poder.

Tu voz junto a la de Volodia, Katia y otros compañeros, acompañó a millones de chilenos dentro y fuera de Chile. A hurtadillas siempre fue posible oírte en Isla Dawson, como en Puchuncaví o Tres Alamos. Escucha Chile nos trajo la verdad, sistemáticamente tergiversada por la dictadura, infundiéndonos fuerza y ánimo para soportar tantos crímenes y vejaciones. No hay metro que pueda calibrar la colosal contribución de ese programa, del cual fuiste un conductor abnegado y ejemplar.

Retornado a Chile, pudiste dedicar más horas a la creación literaria sin abandonar del todo el periodismo. Empezaste a hurgar en los recuerdos para entregarnos con un humor más maduro, relatos tan atractivos como Las Pantuflas de Stalin o diversos episodios vividos junto a Neruda, que nos permitieron conocer una suerte de lado B de nuestro ilustre vate.

Aguardábamos con ansiedad el lanzamiento de un nuevo libro. El evento carecía de su habitual solemnidad porque como de costumbres partías tomándonos el pelo, al relatarnos, con absoluta seriedad, tu encuentro casual en la víspera con un viejo condiscípulo del Instituto Nacional, que te enrostraba tus presuntas ingratituides. Así hasta el próximo lanzamiento, cuando reaparecía el mentado compañero de curso, con una nueva andanada de reproches.

En los últimos años creció tu renombre. Se multiplicaron las invitaciones a encuentros, entrevistas, seminarios y presentaciones de libros. Podría decirse que estabas acosado y te costaba rehusar tantas solicitudes. Este cuadro era un reflejo del prestigio originado por tu obra literaria.

Tu hogar junto a Iris, fue el lugar de los encuentros. El sitio natural para congregarnos en torno a algunos tragos, sabrosas especialidades culinarias caseras y pláticas, siempre condimentadas con tu humor infinito. Así fue en Moscú como en Santiago.

Has tenido una despedida multitudinaria como debía ser. El hogar de la Hormiga se hizo estrecho para acoger a todos quienes deseaban decirte adiós. Paulo y Silvia, tus incondicionales editores de LOM, adornaron la casa con un retrato de gran tamaño desde el cual nos miras esbozando una leve sonrisa, algo irónica. Se multiplicaron las ofrendas florales y los mensajes de despedida.

Difícil reemplazarte tovarich Varas. Haremos lo imposible por rodear a Iris, tu digna compañera del amor que le brindaste durante largos años de un matrimonio ejemplar. Lo mismo haremos con tus hijas Andrea y Mariana, como con Ana Iris, Cristina e Inés; con tus nietos y yernos, sin olvidar de reemplazarte en la tarea inconclusa de desentrañar la muerte de tu cuñado René Largo Farías, misión en la cual seguías empeñado hasta tus últimos días.

Adiós José Miguel Varas Morel… un tenaz como pocos.

Miguel Lawner, 26 de Septiembre de 2011.


domingo, 25 de septiembre de 2011

SE NOS FUE JOSÉ MIGUEL VARAS, UN GRAN SER HUMANO (ESTE LUNES A LAS 12 HORAS LO DESPEDIMOS EN MICHOACÁN, LYNCH 164, LA REINA)


JM UN GRAN SER HUMANO...

de María Victoria Corvalán Castillo, el Sábado, 24 de septiembre de 2011, 1:56

Sabía de José Miguel Varas creo que desde siempre, era su nombre familiar... no sólo por ser un "Tio" del Partido, sino por su trayectoria como periodista, escritor y amigo de mis padres.
Pero fué en el verano del 76 cuando lo conocí de verdad... fue en Moscú cuando yo tenía 14 años, y llegamos con mi hermana Viviana y mi Tia Irma a vivir en la calle Frunseskaya... donde éramos vecinos.

Nunca olvidaré que José Miguel junto a Iris nos acogieron...de como José Miguel me regaloneaba siendo yo una niña que tenía a sus padres lejos, a su padre detenido en el campo de concentración de " Tres Álamos" y a su madre al píe del cañón acompañándole.

Los Varas como les llamamos fueron no sólo excelentes vecinos, eran nuestra familia moscovita.

Él me llamaba " MV" y yo patudamente le decia "JM".

Él era un hombre de una gran ternura, de inmensa sensibilidad, y de un humor especial.

Años más tarde en su casa se desarrolló mi pololeo que comenzara en la casa de su cuñado René Largo Farías, a quién siempre recordaremos también con mucho cariño. Ese pololeo que después se convirtió en matrimonio, se desarrolló jugando "Dilema" con los Varas.



Luego entré a estudiar periodismo en la Universidad Lomonosov de Moscú, y siendo estudiante en práctica en los programas para Chile de Radio Moscú, conocí otra gran faceta de él... la de Jefe.

Fué mi primer entrevistado para mi libro "Escucha Chile: Aquí Radio Moscú", y no olvidaré nunca que en la mitad de la entrevista... se agotaron las pilas y... José Miguel con su voz caracteristica me dijo : " Siempre es recomendable andar con pilas y casetes de respuestos... por siaca" . De ahí en adelante seguí su consejo.

Luego pasaron algunos años ... egresé de la Universidad... nació mi hija Julieta... retornamos a la patria... nació mi hija Irina...y siempre estuvimos en contacto... a veces no tan cerca como desearíamos... pero siempre sabiendo uno del otro.... luego nació mi "conchito" Catalina... Pasaban los años y siempre presentes en celebraciones de cumpleaños, y otras actividades.

Luego la muerte de mi padre... el abrazo de JM ese día fué confortable, tierno, firme, cálido, leal, ... humano... nunca lo olvidaré... lo retrataba de cuerpo entero.

Viviana me mandó en la mañana un correo electrónico diciéndome que vendrían a tomar onces con la mamá, mañana los Varas, y que sería lindo que yo también pudiese estar en ese encuentro.

... Hoy con inmensa pena en el alma... Ha partido uno de los grandes seres humanos que tuve la suerte de conocer... admirar...y querer... José Miguel Varas...



Querida Iris, chiqulilas lindas , yernos y nietas y nietos

Queridos amigos y amigas:

en estas palabras va mi amor, admiracion y agradecimientos a José Miguel Varas y su mujeres. Cada una especial y una flor de su jardincito.
Especial es la admiracion a Iris y su gran armonia con José Miguel.

Compañero de mirada picara y distante, con su humor tan especial, directo para decir las cosas, armador de palabras de sueños y de historias, Jose Miguel periodista, caminando bajo la nieve moscovita o en santiago con este sombrero que le da una pinta de guapeton. Sobre todo leal a sus pensamientos, consecuente, amigo de los amigos, compañero de sus compañeros, buena onda con los niños, en fin.... tantas cosas que decirles.



Pero hay cosas y detalles tan importantes como compartir con ustedes que el libro mas importante de los de Jose Miguel es este que le regaló con Iris a Emiliano hijo de Adelita, este es el primer libro que mi nieto recibio en sus manos!!!

VIVIANA CORVALAN CASTILLO



ESTE LUNES 26 DE SEPTIEMBRE DESDE LAS 12 HORAS EN LA CASA NERUDA MICHOACÁN
LYNCH 164 PLAZA EGAÑA LA REINA, DESPEDIREMOS A JM CON UN RESPONSO Y SEPULTACIÓN EN EL CEMENTERIO PARQUE DEL RECUERDO

miércoles, 6 de julio de 2011

EDUARDO LABARCA LE REFRESCA LA MEMORIA AL GENERAL MATHEI Y A LA FACH SOBRE LOS PILOTOS QUE BOMBARDEARON LA MONEDA Y AL PRESIDENTE ALLENDE


El segundo avión que atacó La Moneda iba piloteado por Fernando Rojas Vender (“Rufián”), quien llegó a ser comandante en jefe de la FACH. Su primer disparo apuntó al techo del palacio presidencial. En una última pasada, los pilotos usaron cañones de 30 mm. La operación fue coordinada desde tierra por el operador aéreo, comandante Enrique Fernández Cortez (“Gato”)

6 de Julio de 2011
Estos pilotos bombardearon La Moneda
Eduardo Labarca
Periodista y escritor. Autor del libro Salvador Allende. Biografia Sentimental
http://www.elmostrador.cl



Aunque los mandos de la FACH y los pilotos de la época “no se acuerdan”, los nombres de quienes bombardearon La Moneda se conocen y han de quedar registrados en la Historia de Chile. El ministro Mario Carroza, que investiga la muerte del Presidente Salvador Allende, interrogó en vano al general Fernando Matthei sobre la identidad de los participantes en el bombardeo y es poco probable que los demás oficiales que pueda citar recuperen la memoria.

Sin embargo la información la conocen otros antiguos miembros de la FACH que no están juramentados ni tienen motivos para guardar el secreto. A fines de la década del 70 del siglo pasado, el autor de esta nota recorrió durante dos semanas varias ciudades de Inglaterra y Escocia para entrevistar a ex miembros de la FACH y de la Marina que habían sido detenidos, torturados y expulsados de esas instituciones por haberse opuesto al golpe militar. Al darles asilo político, el Reino Unido los había repartido en diversas localidades. Las entrevistas quedaron registradas en más de 12 horas de grabación.

Los dos oficiales y dieciocho suboficiales de la FACH entrevistados mencionaron los nombres de los pilotos de los cazabombarderos Hawker Hunter que salieron de Carriel Sur, en Concepción, con la misión de destruir las antenas de las radios que apoyaban a Allende y disparar sus cohetes contra La Moneda y la residencia presidencial de Tomás Moro. Varios de los suboficiales expulsados eran técnicos, mecánicos o armeros y participaron en la preparación de los aviones y la carga de los proyectiles. Esos hombres mantenían una relación directa con los pilotos y los despidieron en la pista cuando emprendieron el vuelo hacia Santiago.



Oficial Líder de la operación fue el coronel Mario López Tobar (nombre de combate “Libra”), comandante del Grupo 7 y piloto del Avión 1, quien años más tarde escribió un libro sobre la jornada, pero sin dar nombres. El ataque comenzó con el bombardeo de cinco antenas, en el que participaron el propio López Tobar y otros tres aviones piloteados por “hunteristas”.

A las 11 de la mañana emprendieron vuelo desde Concepción otros cuatro cazabombarderos. La residencia de Tomás Moro fue atacada por los Hawker Hunter piloteados por el capitán Eitel Von Mühlenbrock y por el teniente Gustavo Leigh Yates, hijo del comandante en jefe de la FACH y miembro de la junta militar. Gustavo Leigh hijo equivocó el blanco y bombardeó el Hospital de la FACH, por lo cual hasta su muerte hace tres años era objeto de bromas y tallas en la institución.

Los otros dos aviones se elevaron a tres mil pies de altura y mientras volaban sobre la Estación Mapocho dispararon contra La Moneda sus cohetes antiblindajes Sura P-3, en cuatro pasadas. El primer disparo lo hizo el teniente de 24 años Ernesto Amador González Yarra (“Pekín”), famoso por su talento de piloto y certera puntería. González Yarra gozó por ello de gran prestigio en la institución hasta su muerte en 1995. Su primer disparo perforó la puerta principal de La Moneda con precisión.



El segundo avión que atacó La Moneda iba piloteado por Fernando Rojas Vender (“Rufián”), quien llegó a ser comandante en jefe de la FACH. Su primer disparo apuntó al techo del palacio presidencial. En una última pasada, los pilotos usaron cañones de 30 mm. La operación fue coordinada desde tierra por el operador aéreo, comandante Enrique Fernández Cortez (“Gato”).

Hay discrepancias en torno a la hora exacta del ataque a La Moneda. Según el coronel López Tobar, comandante de la operación, comenzó pocos minutos antes de las 11.30. El almirante Patricio Carvajal, jefe del estado mayor del golpe, sitúa el ataque entre las 11.52 y las 12.08. Según el general Gustavo Leigh, entonces comandante en jefe de la FACH, el ataque tuvo lugar “después de las 12”.

La celebración del éxito de la operación fue entusiasta, pero no unánime en la FACH. Cuando al regresar de la misión uno de los pilotos descendió de la cabina de su Hawker Hunter en la pista de Carriel Sur, fue recibido por un grupo de suboficiales que en lugar de felicitarlo lo miraron en silencio. El piloto se acercó, bajó la vista y les dijo:

–Lo siento… No fue mi culpa… no fue mi culpa… Perdonen…


Eduardo Labarca
Trabajó en el Programa Escucha Chile de Radio Moscú